jueves, 29 de junio de 2017

La posibilidad de la falsificación


https://encrypted-tbn1.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQ0DPr2ygowQLtlWNe3t3A4zxE1TRLgM2beSPJatghhQZ8zpKKLLa verdad de Dios no deja de ser verdad cuando se expresa humanamente. Ocurre que, a partir de ese momento, la verdad de Dios es permanentemente susceptible de ser manipulada, tergiversada, reinterpretada por quienes la reciben, para que, aunque siga “diciendo” lo mismo, quiera decir lo contrario, sea entendida en sentido contrario, se desactive en nuestra vida. Es una posibilidad que acompaña a la Encarnación del Verbo, siempre. No es un olvido de Dios, sino una decisión, un riesgo de Dios. 
Jesús sigue siendo tan Dios y tan salvador -y nuestra necesidad de él es tan apremiante- como el primer día. Y, sin embargo, es posible la ordinaria tragedia según la cual, utilizamos a Jesús para no escuchar a Jesús. No es, por tanto, un problema “dogmático” (aunque tenga ribetes dogmáticos). Es una operación de manipulación y de desactivación en un nivel práctico. Una operación que borra sus propias huellas, de manera que quien experimenta el dolor y la nostalgia de la eficacia de las palabras de Jesús, quede paralizado ante la “evidencia” de que éstas siguen resonando ante él, aunque no le traigan la paz que prometen.