jueves, 29 de junio de 2017

La posibilidad de la falsificación


https://encrypted-tbn1.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQ0DPr2ygowQLtlWNe3t3A4zxE1TRLgM2beSPJatghhQZ8zpKKLLa verdad de Dios no deja de ser verdad cuando se expresa humanamente. Ocurre que, a partir de ese momento, la verdad de Dios es permanentemente susceptible de ser manipulada, tergiversada, reinterpretada por quienes la reciben, para que, aunque siga “diciendo” lo mismo, quiera decir lo contrario, sea entendida en sentido contrario, se desactive en nuestra vida. Es una posibilidad que acompaña a la Encarnación del Verbo, siempre. No es un olvido de Dios, sino una decisión, un riesgo de Dios. 
Jesús sigue siendo tan Dios y tan salvador -y nuestra necesidad de él es tan apremiante- como el primer día. Y, sin embargo, es posible la ordinaria tragedia según la cual, utilizamos a Jesús para no escuchar a Jesús. No es, por tanto, un problema “dogmático” (aunque tenga ribetes dogmáticos). Es una operación de manipulación y de desactivación en un nivel práctico. Una operación que borra sus propias huellas, de manera que quien experimenta el dolor y la nostalgia de la eficacia de las palabras de Jesús, quede paralizado ante la “evidencia” de que éstas siguen resonando ante él, aunque no le traigan la paz que prometen.

lunes, 19 de junio de 2017

Aproximación a la mentira en la cultura cristiana

Resultado de imagen de verité obscure pascalLunes, a primera hora de la mañana. Colegio de chicas. Clase de 4º de primaria. Una turba de niñas, de diez y once años, entran en el aula. Entre indolentes y bullangueras, van ocupando sus lugares. Oraciones de rigor. Antes de iniciar la lección, la profesora tiene algo que decirles: “Ayer fue domingo. ¿Cuántas de vosotras fuisteis a misa?”. Tres, cuatro, hasta cinco manos se alzan. “Tenéis que saber que las que no fuisteis a misa estáis en pecado mortal”, sentencia la celosa enseñante ante aquellos veinticinco rostros infantiles que la observan.


La escena es de hace pocas semanas. No me interesan ahora otras consideraciones que legítimamente se pueden hacer en torno a tan lamentable episodio, que me toca de cerca.