jueves, 23 de febrero de 2012

Dejar de robar por cuaresma


Cada año, cuando se presentaba la cuaresma, las monjas de todas las escuelas católicas de América animaban a sus alumnos a que hicieran sacrificios durante el tiempo cuaresmal. Normalmente eso significaba cosas como dejar de comer dulces o de ir al cine o hacer alguna limosna para la caja misional del despacho de la Hermana. Las Hermanas de la Caridad de la Escuela de Santo Domingo, en Baltimore, no eran ninguna excepción a esta regla. Sin embargo, a menudo los chicos tienen un sorprendente modo de interpretar cosas como aquéllas: muy distinto a lo que sus padres o sus profesores jamás se imaginarían. Sin duda, eso es lo que pasaba con mi hermano Joe.