jueves, 23 de febrero de 2012

Dejar de robar por cuaresma


Cada año, cuando se presentaba la cuaresma, las monjas de todas las escuelas católicas de América animaban a sus alumnos a que hicieran sacrificios durante el tiempo cuaresmal. Normalmente eso significaba cosas como dejar de comer dulces o de ir al cine o hacer alguna limosna para la caja misional del despacho de la Hermana. Las Hermanas de la Caridad de la Escuela de Santo Domingo, en Baltimore, no eran ninguna excepción a esta regla. Sin embargo, a menudo los chicos tienen un sorprendente modo de interpretar cosas como aquéllas: muy distinto a lo que sus padres o sus profesores jamás se imaginarían. Sin duda, eso es lo que pasaba con mi hermano Joe.

lunes, 6 de febrero de 2012

Comprender o morir



Propagación y contagio –institucionalizado– de la lógica anticonceptiva (insertada, por ejemplo, como parte de la función orientativa de las comadronas: la “planificación” familiar y la difusión de los métodos anticonceptivos, aborto incluido); imposición de una instrucción materialista por vía de currículo obligatorio en todas las etapas educativas (animalismo sexual, ateísmo, concepción laicista de la vida social, perpetuación del desprecio revolucionario contra la religión); leyes despenalizadoras o aprobadoras del aborto provocado, con el consiguiente efecto socialmente propositivo y corruptor en ambos casos; difusión de una concepción “positivista” del matrimonio (que ya no se comprende como una institución natural y basilar para la vida social, por lo se convierte en algo meramente convencional, lo cual queda patente en la “normalización” y aceptación del hecho social de los segundos y posteriores “casamientos” civiles, pero también igualmente en un tratamiento irresponsable de las infidelidades matrimoniales por parte de los medios de comunicación y de entretenimiento); destrucción de la autoridad paterno-materna por vías de leyes “protectoras de la infancia” que criminalizan todo recurso a la fuerza en la educación (instrumento que, prudencialmente, ha sido siempre considerado parte integrante de la educación, como lo atestiguan las Sagradas Escrituras); destrucción de la autoridad marital por vías de leyes “de igualdad” (que, abiertamente, consideran la familia como un ámbito de peligrosidad para la mujer y para los hijos: es decir, un ámbito de cohabitación con un ser potencialmente peligroso para ellos, que es el padre-marido); prohibición penal de manifestar que hay un orden natural de la sexualidad al margen del cual lo que existe es infinidad de desórdenes en una diabólica gradación hasta llegar a los pecados que claman al cielo...