jueves, 2 de diciembre de 2010

Un libro recomendado por Santa Teresa de Lisieux


Para las próximas navidades, El brigante recomienda una novedad editorial, El fin del mundo y los misterios de la vida futura. Copio a continuación un extracto de la introducción del libro:

La lectura de esta obra sumió mi alma en una felicidad que no es de la tierra”. Son palabras de Santa Teresa de Lisieux, escritas pocos años antes de morir. La santa más grande de los tiempos modernos recordaba con nitidez el impacto que había producido en ella este libro de Charles Arminjon. “Presentía ya lo que Dios ha reservado para los que le aman y al contemplar esas recompensas eternas, tan desproporcionadas con los ligeros sacrificios de esta vida, yo quería amar, amar a Jesús con pasión, darle mil muestras de ternura mientras todavía pudiera hacerlo”. Aquellas delicias de las promesas divinas, “aquella miel y aquel aceite”, Dios se los hizo gustar ya en las conferencias de Charles Arminjon sobre El fin del mundo y los misterios de la vida futura.
Con ocasión de las recientes reediciones en lengua inglesa del libro de Arminjon, se ha podido decir de él que es “un libro que viene del olvido y reaparece justo cuando el mundo más lo necesita”.
[...] ¿Cuántos de los devotos de la florecilla del Carmelo recuerdan y tienen presente un párrafo como éste?:

A mis 14 años, con mis deseos de saber, Dios pensó que era necesario añadir a «la flor de harina, miel y aceite en abundancia». Esa miel y ese aceite me los hizo encontrar en las charlas del Sr. abate Arminjon sobre el fin de este mundo y los misterios de la vida futura. Este libro se lo habían prestado a papá mis queridas carmelitas; por eso, contra mi costumbre (pues yo no leía los libros de papá), le pedí permiso para leerlo. Esa lectura fue una de las mayores gracias de mi vida. La hice asomada a la ventana de mi cuarto de estudio, y la impresión que me produce es demasiado íntima y demasiado dulce para poder contarla...
Tanto le impresionó la narración de Arminjon que Thérèse transcribió varios párrafos en sus cuadernos para poder retenerlos mejor y tenerlos presentes en su oración:

Copié varios pasajes sobre el amor perfecto y sobre la acogida que Dios dispensará a sus elegidos cuando él mismo sea su grande y eterna recompensa. Y repetía sin cesar las palabras de amor que habían abrasado mi corazón...
Estando ya en el Carmelo, Thérèse aconseja a su hermana Céline que proponga la lectura de El fin del mundo a una amiga que tambaleaba en la fe. En su correspondencia no serán pocas las referencias a esta obra, como testimonio consolador de la esperanza cristiana.

[...] es un misterio que la certeza de que este mundo va a llegar a su fin, la seguridad de que esa terminación no será el resultado de una evolución indefinida y plácida, ni la consumación de los esfuerzos humanos, ni el punto Omega de una síntesis global... se convierta, sin embargo, en un mensaje de paz y de esperanza. El fin de este mundo será la perfecta consumación de la imitación de Cristo, por la que su Cuerpo Místico, después de haber seguido a su Cabeza en los demás misterios de su vida temporal, viva en ella misma la Pasión. No llegará el fin sin que antes venga la gran tribulación y la prueba será tal como no la ha habido hasta ahora. Tanto que, si no fuera por la misericordia de Dios, ni aún los elegidos podrían soportarla. Pero el estremecedor escenario futuro que conocemos por la fe, adquiere su sentido por el misterio de amor de Dios a los hombres y, como sucedió hace más de cien años con la jovencita Thérèse, la lectura de estos espantosos acontecimientos futuros, sobrecoge el ánimo no para aterrorizarlo, sino para mejor prepararlo a gustar ya de las promesas que Dios ha hecho a los que le aman. El inmenso valor que Dios otorga a los que corresponden a su gracia sólo podemos intuirlo “al contemplar esas recompensas eternas, tan desproporcionadas con los ligeros sacrificios de esta vida”, en palabras de Santa Teresa del Niño Jesús. Efectivamente, es un dulce misterio inasequible a la inteligencia de los incrédulos ése que consiste en que la consideración de las grandes pruebas que esperan a los hombres a la luz de la misericordia divina, infundan en el alma, al tiempo que una seriedad profunda y una desconfianza sobre las propias capacidades, una paz y un gozo, “que no son de la tierra”.
El misterio último de este libro es, pues, que se trata de un libro de consolación y no de temor. Al paso de las páginas de El fin del mundo, el lector no podrá evitar hacer asociaciones con la situación presente (cuando, por ejemplo, Arminjon habla de las señales que precederán al Anticristo y mencione una prosperidad material sin precedentes, la construcción de lujosas casas y los mercados sobrecargados de dinero... a pesar de la crisis financiera). En cualquier caso, sin saber cuánto tiempo nos separa de la gran tribulación, Dios ha querido que supiéramos que el tiempo acorta sus pasos hacia ella y que prescindir de ella, suprimirla de nuestras consideraciones, es una temeridad y una señal inequívoca de que vivimos olvidados del significado de este mundo. Este mundo está llamado a concluir para dar paso a la eternidad y su mayor dignidad es la de ser escenario de la resolución del destino eterno –de felicidad o de condenación– de cada una de las almas humanas.
[...] Fue precisamente la dulzura de este libro la que arrebató de amor divino a Santa Teresa de Lisieux y la que nutrió lo que un biógrafo suyo llama su “impaciencia por los gozos del Cielo y su suprema estima por una vida enteramente consagrada al amor de Dios”.

El fin del mundo y los misterios de la vida futura es un libro que nuestro mundo necesita urgentemente. Más todavía que para aprender a descifrar los signos de los tiempos, para considerar esa “miel” y ese “aceite” de las promesas divinas para sus amadores y para poner nuestros ojos fijos en Jesucristo, vida de nuestra vida.

***
FICHA
Título: El fin del mundo y los misterios de la vida futura
Autor: Charles Arminjon
Editorial Gaudete
284 páginas
PVP: 15€

***

Atención: oferta especial para los lectores de El brigante: adquiéralo antes que nadie, al mejor precio (12,5€) en la Librería católica (pinchar aquí). La oferta finaliza el día de la Inmaculada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Brigante,
Guárdame un ejemplar.
Uno está necesitado de lecturas católicas y a día de hoy no es fácil encontrarlas.
Un fuerte abrazo.

Amadeus