jueves 15 de octubre de 2009

¡Acción política!

Un buen amigo me recrimina que no hagamos “política”. Me dice que necesitamos acción política. Estoy de acuerdo, es necesaria la acción política. Pero ¿qué política? Hay gran confusión sobre qué sea la “politica”. Si por política entendemos la mera disputa entre partidos por el control de la administración en función unos u otros intereses de grupo y de unas u otras ideologías, no nos estaremos refiriendo a la misma cosa que cuando hablamos de la ordenación de todas nuestras acciones al bien común de la sociedad política. Me refiero a nuestra participación en ese bien común, mediante el cumplimiento de nuestros deberes de justicia general.
Llevo toda mi vida viendo “hacer política” a los católicos, en el primer sentido. Los resultados no son precisamente para despertar entusiasmo.
Pero aparte de los escasos o nulos resultados “prácticos”, existe otro drama: el progresivo desamparo doctrinal de los católicos también en materia política.
En ese sentido, el mejor empleo político de nuestro tiempo es la formación de las inteligencias y de las voluntades cristianas en los principios de la verdadera doctrina política católica.
Todo comienza en las cabezas y hoy las cabezas católicas están desorientadas. Nada se desarrolla sin una voluntad resuelta y militante, y hoy las voluntades de los católicos están debilitadas por la mundanidad.
Los enemigos políticos del cristianismo brindan ante la inoperancia de los católicos… ¿o más bien ante la desintegración y confusión doctrinal de los católicos y ante su mundanización?
Es necesaria la acción política de los católicos, pero el nerviosismo no nos va a ayudar a avanzar. Desde que tengo uso de razón, los planteamientos más o menos católicos en política han llamado a aunar esfuerzos, a dejar a un lado maximalismos doctrinales, “por que no es el momento de eso”.
Si hemos de contribuir de un modo efectivo a la instauración del reinado social y político de Jesucristo, lo primero que tendremos que hacer es humilde y decididamente ponernos en la escuela de las enseñanzas políticas de Jesucristo, enseñanzas doctrinales y prácticas.

El Brigante

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Personalmente creo que el torpe activismo que grita un “hagamos política” es de una heterodoxia manifiesta, pues esta política siempre pretende “ser de la posible en estos tiempos”, esto es: democracia.
Ninguna persona con buena doctrina, que haya ordenado su voluntad a la primacía del intelecto, puede adherir a este manojo de errores filosóficos, cuando no herejías religiosas, pues, tarde o temprano, el liberalismo encarna religiosamente. Es un hecho.

- Entonces qué hacer? Nada, porque el legitimismo monárquico al que muchos aquí sinceramente adherimos no parece concretarse a niveles gubernativos en breve?

No, pues la fe impone “obras”.

- Y entonces?
- Entonces sabemos bien que “no” vamos a hacer. También sabemos qué sí haremos: educaremos a nuestros hijos, rezaremos para que despierten en ellos vocaciones religiosas, no los mandaremos a cualquier colegio, ni a cualquier misa, los introduciremos en la lectura, en la fe, en la amistad fecunda y beberemos vino con amigos. También educaremos a alumnos y discípulos.
En síntesis: ya que no es el momento de la “política a nivel estadual” haremos el resto.

Y no hacer más que lo anterior es bastante lógico, veamos:
Mella, entre otros, nos dijo que la familia es la célula de la sociedad.
Así, el “cuerpo” es la sociedad y la familia sus “células” constitutivas.
Ahora bien, resulta que ya no hay más familias, o, las que hay, son insuficientes para pretender una restauración al nivel de la política de estado.
Y si no hay sociedad pero gente no falta, algo hay. Eso que hay lo llamó Marcel de Corte “di-sociedad” (y yo lo llamo “estúpida masificación”).
Como es obvio, si queremos una sociedad, antes necesitamos que “sea”. Es “la necesidad del ser” de la que hablaba Gilson.
Luego, si es verdad que somos tradicionalistas, si es verdad que somos carlistas, si es verdad que somos católicos … no somos utopistas y vamos por lo posible en este momento y lugar puntual en que la Providencia nos puso. Es difícil, claro que sí. Ya recordaba Peguy que todo hoy complota contra el padre de familia.
Y, con eso qué?
Me importa un belín ¡!
Dios no nos pide cosas imposibles, pero sí rendiremos cuentas por lo posible y no hecho. A mí, hoy en día, no me pide Dios - como a santa Juana- que ponga al Delfín en su Trono. El martirio no es tontería ni capricho de un grupo de impudentes, y para restaurar las Españas será necesario que la Providencia nos asista, como es obvio...
Habrá que esperar, desgraciadamente. Pero hay trabajo por hacer, mientras tanto.
Y nunca, nunca jamás olvidar, que en la ortopraxis encontraremos la felicidad y contención que no nos puede dar una “familia de dos hijos y económicamente viable”. Nosotros además nos reímos más, pueden apostarlo.

Saludos,

El Carlista.

El Matiner dijo...

METERSE EN POLÍTICA (II):

http://elmatinercarli.blogspot.com/2009/09/meterse-en-politica-ii.html

METERSE EN POLÍTICA (I):

http://elmatinercarli.blogspot.com/2009/08/meterse-en-politica.html

Mi postura es clara.

1- El gran problema para la acción política de los católicos es la desorientación y falta de criterios doctrinales claros. El gran problema es el olvido y desconocimiento, cuando no la negación directa, de la doctrina social y política tradicional de la Iglesia. No se puede actuar sin saber que es lo que se pretende en último termino, sin retaguardia e incluso con un discurso contradictorio y dividido.

Por lo tanto coincido con El Brigante, de que es prioritario la batalla teórica, doctrinal, y la batalla dentro de la propia Iglesia por el restablecimiento de la Tradición...

2-Eso no excluye que en política "activa" tengamos el deber de militar en las organizaciones católicas tradicionales, sean estas minoritarias y débiles...eso es ahora lo de menos. Nuestro deber es estar activos allí donde se defienda la Verdad. En mi caso, esto es claro, el Reinado Social de Cristo sólo lo defiende en España la COMUNIÓN TRADICIONALISTA.

3-Esta acción política debe huir del funesto error del clericalismo, del seguidismo a las actuales jerarquías eclesiásticas etc...debe huir de toda tendencia "integrista" que hoy nos llevaría directamente a la democracia-cristiana y al liberalismo. Nuestro deber es defender integramente la doctrina católica en materia política y agruparnos en los polos, aunque pequeños donde sigue izada la bandera.

Hay que defender un TRADICIONALISMO INTEGRO, es decir tradicionalistas enn materia religiosa y tradicionalistas en política. Nada de "misas en latín" y luego apoyar a partidos del sístema aunque estos sean de extrema-derecha (es decir liberales en último termino).

Resumiendo, claridad y decisión. Luchar sin ceder en las trincheras de la Tradición.

Anónimo dijo...

Comparto absolutamente el cometario anterior.

A) El gobierno se ejerce sobre una sociedad y ésta se compone de familias.
B) Hoy por no haber familias, no hay sociedad, necesariamente.
C) Por lo tanto, hoy no es posible ejercer gobierno legítimo alguno pues falta "materia" sobre la cual hacerlo.

Sin embargo, a la espera del momento oportuno, que ya vendrá de la mano de la Providencia, esperaremos "manteniendo intacta" la doctrina política tradicional y "haciendo familias", dando "materia" a un eventual gobierno posible.

De este modo se evita el quietismo tanto como el democratismo, además de ponernos de cara a un objetivo concreto.

Creo que es más esperanzador de lo que parece a simple vista.

Diego Domínguez.

Anónimo dijo...

Coincido en sustancia con todo lo dicho, no obstante no tengo tan claro que:

1.- La Comunión Tradicionalista tenga una brecha abierta para la acción en sentido lato. Como formación y actuación acdémica, encomiable, pero eso es todo.
2.- Que la CT sea la única formación (¿?) que defienda el reinado social de Cristo.
3.- Que no se puede obviar que el tema dinástico es un obstáculo para la acción, la del sentido lato, quiero decir.
4.- Que la situación de la Iglesia es la que es, y esto en lugar de ir a la primavera va hacia la glaciación sin remisión y los seglares poco podemos hacer, más allá de la oración y el no dejarnos manipular por los vapores parroquiales, tan malos para la salud política.
5.- Que aquí no hay bandera para cobijarse, estamos a la intemperie, uno aquí otro allá, y todo lo demás no es más que una visión utópica, voluntarista y romántica que se escapa por los hechos como el agua entre los dedos.

Con todos esos interrogantes dudo mucho que ya no se esté haciendo lo que se puede hacer. Paupérrimo, pero es lo que hay.

En Xto.

El Matiner dijo...

1- La Comunión Tradicionalista hace lo que puede en las actuales circunstancias, y ya es mucho y quizás sea su papel histórico en este momento: salvaguardar la doctrina y el pensamiento tradicionalista y la legitimidad para evitar su disolución total y definitiva. Y esperar el ritmo de los acontecimientos a la espera de coyunturas favorables que permitan un resurgimiento, como ha ocurrido otras veces. De todas formas se haría mucho mas si los católicos conscientes se prestaran de una vez a romper con el sistema liberal y unirse a la resistencia tradicionalista y legitimista.

2-¿que otra "formación" defiende en España el Reinado Social de Cristo?...me reafirmo, sólo la COMUNIÓN TRADICIONALISTA.

3-El tema dinástico no sólo no es un obstaculo para la acción, sino la condición de una verdadera oposición al sistema liberal y la fuerza de su continuidad y esperanza. Otra cosa es que muchos busquen esa escusa para esconder sus renuncias doctrinales o su falta de esperanza.

4-Eso corresponde al arcano de Dios, nosotros debemos luchar como si todo dependiera de nosotros sabiendo que todo depende de Dios. Aún de ser cierto, eso no nos exime del combate.

5-Hay banderas bajo las cuales cobijarse...y a las cuales apoyar... la bandera de la LEGITIMIDAD sigue alzada. El próximo sabado 24 de octubre en Madrid se celebrará la Cena de Cristo Rey, buena ocasión para "hacer" algo por la causa: ASISTIR.

http://elmatinercarli.blogspot.com/2009/10/cena-de-cristo-rey-2009-una-cita-la-que.html

Quizás hay que hacer menos discusiones sobre las posibilidades y los malos que son los tiempos y debamos humildemente luchar con todas nuestras fuerzas allí donde el deber y nuestra conciencia nos dictan. Y yo lo repito, lo tengo claro:

MENOS ACCIÓN CATÓLICA
MÁS ACCIÓN CARLISTA!!!!

(espero que se entienda bien este grito)

Anónimo dijo...

1.- Bien, reafirma lo que yo he dicho.

2.- ¿La Comunión Tradicionalista Carlista, por ejemplo?

3.- Bien, volvamos al punto 2 y sin incluir más siglas. Eso nos lleva al punto 1.

4.- Este punto era la descripción de un hecho, no un lamento. ¿Le parece poco combate no dejarse manipular de clericalismo (malo)?

5.- Si vamos al punto 1, política en sentido lato (la acción por llegar al poder institucional), reconocerá que no todo el mundo tiene la capacidad intelectual y académica de una élite de pensadores. Si usted se encuentra bien, estupendo, ya sabe: "hagamos tres tiendas".

Creo que la Acción Católica no puede ir a menos, con que hubiera un poco más de acción carlista era suficiente, tal y como están los tiempos. Le entiendo perfectamente, si bien sin buenos católicos nunca podrá haber carlistas (buenos o malos ya es otra cosa).

En Xto.

El Matiner dijo...

1- Solo apuntar que mi idea de la política no es "el ir a elecciones".
No quiero insistir. El que quiera enterder que lo entienda.

2- Cuando hablaba de Comunión Tradicionalista hablaba del carlismo político, sin intencionalidad partidista, sin visión de "partido" en una palabra. El actual partido CTC defiende el Reinado Social de Cristo, porque eso es lo que debe defernder el carlismo, toda la COMUNIÓN TRADICIONALISTA.
Pero este no es el foro adecuado para discutir de carlismo.

3- Entoces quitamos al Rey, para sumar, y claro los fueros para sumar a mas, y a la patria para sumar a mas....Mire la continuidad dinástica ha sido esencial para la continuidad de la lucha contrarevolucionaria, y todos los que han renunciado a esa bandera en pos de sumar mas, de la eficacia etc... han acabado desapareciendo. A la historia me remito.

4-Pues por eso es prioritaria la lucha por recuperar la Tradición en la Iglesia. El futuro, en la providencia de Dios, también depende de la libertad humana.

5- La Cena de Cristo Rey no es un club elistista. La mayoría de los asistentes son jovenes, sorprende la media de edad de estas Cenas. Y no me dirá que los discursos de Manuel de Santa Cruz por poner un ejemplo son "académicos" en el sentido que usted le quiere dar.

el brigante dijo...

+

Queridos todos: he seguido con interés sumo vuestras aportaciones, todas valiosas. Las agradezco todas y creo que hay que meditarlas profundamente. Las he seguido desde la Nueva España, con dificultades de conexión y metido en nuevas trincheras, por lo que me disculpo, pues me hubiera gustado terciar, aunque sólo hicera de anfitrión. Me alegra, sin embargo, ver que os servís a discreción, sabiendo que estáis en vuestra casa.
De nuevo en el viejo reino, a vuestra disposición,

In pace catholica,

El Brigante