viernes, 24 de julio de 2009

El naturalismo, fundamento del liberalismo católico

Invitamos a leer, por su interés, el artículo "El naturalismo, fundamento del liberalismo católico", del cofrade El Matiner Carlí. Extractamos un fragmento:

"El gran error naturalista que se encuentra en la doctrina modernista de los católicos liberales deriva de las siguientes enunciaciones: "la verdad no se impone, se propone", "la verdad no se impone de otra manera sino por la fuerza de la misma verdad".
Se suscitan tres errores. Se niega, por un lado, que la verdad católica sobrepuja la capacidad de nuestra inteligencia,y no pueden ser creídas sin la ayuda de la Gracia (por ser verdades divinas reveladas). Además se niega de hecho las consecuencias del pecado original sobre la inteligencia y la voluntad heridas y debilitadas por aquél y por tanto propensas al error y fascinadas por el engaño. Y por último se obvia la existencia de poderes e instituciones (el poder nunca es neutro),de tinte ideológico, que actúan como elementos corruptores sociales e individuales. Esta es la razón por la que una sociedad cristiana necesita instituciones cristianas que ayuden a la naturaleza humana a alcanzar su perfección, que ayuden al hombre a alcanzar el bien y la verdad".

[http://elmatinercarli.blogspot.com/]

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Estos errores naturalistas subyacen asimismo en la prédica oficialista de la mayoría de los clérigos, e incluso entre los Obispos. No quiere decir ello que la Iglesia los asuma, pues son errores contrarios al Depósito de la Fe y a la Doctrina Católica, por mucho que estén extendidos. La mayoría de las orientaciones pastorales incurren en estos errores naturalistas, muchas veces por un confesado complejo ante la ejecutoria histórica de la Iglesia, que apoyando poderes católicos consiguió la permanencia de pueblos católicos. La subversión de este orden nos ha llevado a pasar de vencidos a decadentes, con lo que la confusión está más que servida. Y de aquí, de la asunción por parte de muchos predicadores de estos errores deriva la crisis civilización cristiana y de la política católica. Pretender negar esta obviedad nos conduce a una postura necia e irreal. Por lo que en consecuencia, en el momento presente la política católica debe buscar necesariamente el amparo espiritual de la Tradición Católica frente a la devastación modernista. Es una consecuencia lógica, una exigencia obvia para mantener el combate sin incurrir en los errores citados. No hacerlo supone de facto contribuir a su extensión y ahondar en la confusión.