domingo 31 de mayo de 2009

¿Qué hay después de la muerte?

A mis amigos de “El Brigante”, hoy quiero platicarles que muchas veces me han preguntado, ¿qué hay después de la muerte? – en estos días en que hemos celebrado la Pascua o sea la Resurrección del Señor, - quiero decir que aquí tenemos la respuesta a esas preguntas tan llenas de inquietud. En verdad con San Agustín podemos decir: “La resurrección del Señor del Señor es nuestra esperanza”.
En otras palabras, el gran Obispo explicaba a sus fieles que, Jesús resucitó para que nosotros aún estando destinados a la muerte, no desesperemos pensando que con la muerte se acaba totalmente la vida: Cristo Resucitó para darnos la esperanza.
En efecto, una de las preguntas que más angustian la existencia del hombre es precisamente esta: ¿Qué hay después de la muerte? La Solemnidad de la Resurrección del Señor nos permite responder a ese enigma, afirmando que la muerte no tiene la última palabra (1 Tes.4,13-16), porque al final es la vida la que triunfa.
Nuestra certeza no se basa en simples razonamientos humanos, sino en un dato histórico de fe: Jesucristo, crucificado y sepultado, resucitó con su cuerpo glorioso. Jesucristo resucitó para que también nosotros, creyendo en Él, podamos tener la vida eterna (Cfr: 1 Cor. 15,54).
Me parece hermosa la afirmación de San Pablo: “si Cristo no resucitó vacía es nuestra predicación, vacía también nuestra fe” y añade: “si solamente para ésta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, somos los más dignos de compasión de todos los hombres” (Cfr: 1Cor. 15,14-19).
Jesús resucitó no para que su recuerdo permanezca vivo en el corazón de sus discípulos, sino para que ÉL mismo viva entre nosotros y en ÉL podamos gustar ya la alegría de la vida eterna. Por tanto, la resurrección no es una teoría, sino una realidad histórica. No es un mito ni un sueño, no es una visión ni una utopía, no es una fábula, sino un acontecimiento único e irrepetible.
El anuncio de la resurrección del Señor, ilumina las zonas oscuras del mundo en que vivimos, como su materialismo y el nihilismo que nos enseña que la nada es la meta definitiva de la existencia humana. En efecto, si Cristo no hubiera resucitado, el “vacio” estaría destinado a triunfar.
Si quitamos a Cristo y su Resurrección, el hombre no tiene salvación y toda su esperanza sería ilusoria. Pero precisamente yo quiero recordar a mis amigos de “El Brigante”, que es cierta la Resurrección del Señor, respondiendo así a la pregunta ¿Qué hay después de la Muerte?.
Aunque es verdad que la muerte ya no tiene poder sobre el hombre y sobre el mundo, quedan todavía muchos signos de su antiguo dominio.
Aunque con su Resurrección Cristo ha extirpado la raíz del mal, nos necesita a nosotros hombres y mujeres para que le ayudemos siempre y en todo lugar a afianzar su victoria con sus mismas armas: las armas de la Verdad y la Justicia, la Misericordia, el Perdón y el Amor.
Este es el mensaje que quiero enviar a todos ustedes, mis amigos de “El Brigante”: La resurrección de Cristo nuestra esperanza. Por eso no vivimos con desesperación, con tristeza la partida de un ser querido, fundemos nuestra esperanza en Jesucristo que no defrauda y que nos recuerda: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, nadie va al padre sino es por mí” (cfr: Juan 11,25 )
Proclamemos hoy esto con alegría:
“Anunciamos la esperanza que Dios ha hecho firme e invencible, Resucitando a Jesucristo. Y al Él, Rey victorioso, Crucificado y Resucitado. Gritemos con alegría nuestro: Aleluya.
Hermosillo, Sonora. Año del Señor 2009.

Excmo. Sr. Dr. Carlos Quintero Arce
Arzobispo Emérito de Hermosillo

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Echo en falta la referencia al infierno, palpitante realidad que se cierne sobre toda alma que no es fiel aCritso.
No me meto con lo que dice el arzobispo, pero me parece que si hablamos de la muerte no podemos cerrar los ojos a lo que elmismo Señor nos advirtió tantsa veces sobre la gehenna, el sheol, o sea, el infierno del rico epulón, más los santos y la Stma. Virgen, por ejemplo, en Fátima.
Estando este mundo como está y faltando tanto temor de Dios, seguimos teneindo la obligación de hablar de ese terrible misterio de la libertad humana, el de poder pasar la eternidad sin la visión de Dios y padeciendo indecibles tormentos.
Jerónimo Iriondo

Anónimo dijo...

Perdonadme las faltas, que tengo prisa.

J.I.

Gabi dijo...

¿Qué hay antes de la muerte? ¿Hay vida antes de la muerte?

Anónimo dijo...

Gracias por sus interesantes reflexiones, Mons. Quintero. Gracias a tí también anónimo, por nombrar el infierno, algo a lo que tan pocos se atreven.

La muerte es la gran realidad de esta vida, y por ello conviene a la salud de nuestra alma, tenerla siempre presente y pensar en los novísimos.