jueves, 26 de marzo de 2009

Se presenta El brigante

Hoy comienza la andadura de El brigante.
Este blog ve la luz con la finalidad de defender la santa fe católica.
Defender la fe, no sólo en su integridad, sino también en sus últimas consecuencias en todos los órdenes: ya sea la situación de la Iglesia, ya las condiciones en que los cristianos tienen que ejercer hoy su fe, esperanza y caridad; o en el resplandor soberano que la fe católica debe proyectar para guiar todos nuestros juicios sobre educación, política, ciencia, historia o arte y literatura.
La ambición de El brigante es, pues, cualquier cosa menos modesta. Nos ponemos a trabajar, pero con la confianza puesta sólo en el auxilio de Dios, y encomendados al patrocinio de María Santísima.
La situación de general desorientación de los católicos sobre la fe y, como decimos, las consecuencias de la fe, se manifiesta más llamativamente en el ámbito de la política y de la educación, pero es más amplia.
Para nuestros contemporáneos la religión católica se ha vuelto “problemática”, y no sólo para los que deliberadamente se sitúan en polémica frente a ella, sino para los que dócilmente no quieren otra cosa que “permanecer en su amor y guardar sus mandamientos” (Jn 15, 9-11). Constantemente surge la inquietud y la duda sobre el significado de ese “amor” y de esos “mandamientos”.
Por esa improcedente pero real “problematicidad” de la fe, los católicos quedan a la merced de dos tentaciones en el orden social: el “escatologismo” y el “encarnacionismo”. Para los primeros, la distinción entre el orden natural y el sobrenatural degenera en escisión radical: no sólo no tenemos que ser del mundo, sino que en cuanto católicos tenemos que desentendernos del orden temporal y reivindicar sólo el respeto de nuestro ámbito familiar, desconfiando de todo lo “público” y cultivando una fe privada, intimista, sin consecuencias sociales. Para los segundos, la Encarnación operó una fusión del orden natural con el sobrenatural, de modo que Iglesia y humanidad se confunden y los fines de ambas coinciden: la misión de los cristianos se reduce a la mejora de las condiciones materiales y morales de la humanidad.
Ambas son síntesis falsas, deformaciones de la fe enseñada por Nuestro Señor y transmitida por la santa Iglesia; y en su aparente antítesis, ambas deformaciones entregan este mundo a una ordenación independiente de la voluntad de Jesucristo.
Nuestro Señor nos trajo un mensaje sobrenatural, de salvación, y distinguió perfectamente ese orden del natural. La Iglesia siempre ha distinguido esos órdenes, pero al afirmar su misión sobrenatural ha recordado siempre que Jesucristo también tiene un designio para las realidades temporales y ella no ha “pedido permiso” a nadie para declarar en alta voz el alcance universal de esa voluntad divina. Jesucristo debe reinar sobre las almas, sobre las familias y sobre las sociedades.
¿Por qué El brigante? Es palabra extranjera. Durante la Revolución francesa, los católicos prácticos de aquel país se convirtieron sin quererlo en brigantes –bandidos, fuera de la ley– por querer preservar su vida católica, no sólo en lo privado, sino también en su contribución al bien común, en su vida social. El “nuevo orden” había cambiado y eso les convirtió en forajidos. Cuando la Revolución institucionalizada por Napoleón se exportó a Italia, a España, el nuevo poder constituido declaró “brigantes” a los refractarios que deseaban conservar no sólo su fe, sino las legítimas instituciones sociales nacidas de la síntesis entre su fe y el genio del pueblo. Brigante, pues, se hace uno por la hostilidad política y moral que aisla, ridiculiza, desfigura, persigue y, sencillamente, imposibilita la “pacífica posesión de la vida social católica”. Los brigantes coexistieron con los contemporizadores, católicos del mal menor, pero prefirieron el testimonio de la fe hasta el martirio a la mera supervivencia física.
Hoy, desde hace ya mucho tiempo, el católico ha sido “brigantizado” por este falso orden de cosas.
El brigante se propone, pues, poner al alcance de todos los católicos herramientas de formación de la fe y de comprensión de las consecuencias de todo orden derivadas de la fe, cumpliendo con la primera obra de misericordia espiritual. No gozamos de ninguna autoridad más allá de la obligación del testimonio de la fe.
Nuestro lema –recibido del gran abad benedictino dom Prosper Guéranger– no engaña a nadie: “Seamos católicos y nada más que católicos”.
Ayudémonos a serlo, pues.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegro un montón por este nuevo blog, y os deseo lo mejor. Mucho ánimo en esta función de dar cluz.
Como bien decís: "La situación de general desorientación de los católicos sobre la fe y, como decimos, las consecuencias de la fe, se manifiesta más llamativamente en el ámbito de la política y de la educación, pero es más amplia". Mucho ánimo, y enhorabuena

Anónimo dijo...

Mi sincera felicitación a los autores de este blog.

En los tiempos de oscuridad en que Dios ha permitido que vivamos se hace necesario tener claro, en primer lugar, la doctrina católica pero, además, es imperioso conocer las consecuencias de todo orden que de abrazar esa fe católica se derivan.

Ánimo, pues, adelante y que Dios les bendiga.
José B.

eleu dijo...

Enhorabuena por tener el ánimo tan arriba y tener el convencimiento que se demuestra aquí.

Con católicos así la cosa es más fácil.

Embajador en el Infierno dijo...

¿Eres tu el brigante que comenta habitualmente en mi blog?. Si lo eres que sepas que me ha parecido muy feo que no me avisaras ;-P

No te desearé suerte, te deseo ánimo y mucha paciencia.

el brigante dijo...

+Bienvenido, embajador.
No, ninguno de los que -por ahora- hacemos este blog somos ese brigante. Pero será igualmente bienvenido. Hay tajo.

Gracias por tus deseos, los tomamos para nosotros.
In Xto rege.

Pedro Padre dijo...

ánimo y al toro, que la mies es mucha y los que nos quieren ver calladitos detras de los muros o bajo tierra, más todavia...

Con nosotros Dios, contra nosotros...??

Pedro Padre

Anónimo dijo...

Enhorabuena al nuevo blog El Brigante. Efectivamente somos legión los católicos en medio del mundo para dar a conocer la "Buena Nueva", y sin embargo parece que no nos atrevamos. Ahora tenemos un buen apoyo con El Brigante ya que el catolicismo es una revolución en medio de ese mundo anestesiado que se rebela a seguir las consignas políticas y las frases de moda (políticamente correctas) que no responsabilizan a nadie y tanto daño hacen a los católicos y no católicos.

Repito. ¡¡¡¡¡¡¡¡ FELICIDADES!!!!!! por el nacimiento de El Brigante, y que la intercesión de la Virgen Santísima nos ayude en ese camino seguro.

Anónimo dijo...

Ante todo mis felicitaciones a este muy necesario blog,solo como testimonio debido a la fe ya es oportuno,para general polemica aun mejor,si está ademas es intolerante y lucida,entonces seria inmejorable,sirva está muy breve e inicial aportación,como preambulo a colaborar y animar a ello a todoslos brigantes,con espiritu catolico,intolerante y veraz,que la caridad de Nuestro Señor este con vosotros.Frater Casiciaco.